martes, 11 de septiembre de 2007

Hugo Yasky - Secretario General de CTERA


El pensamiento de Hugo Yasky

Una nueva oportunidad para la escuela pública.Una ley de financiamiento para la igualdad educativa, destinada a sostener los salarios docentes y la inversión por alumno.
Hugo Yasky. Secretario General de CTERA Los durísimos conflictos que vivimos los docentes en la mayoría de las jurisdicciones del país y que hoy, lejos de estar resueltos, permanecen en un inestable estado de latencia, revelan el carácter estructural de la crisis en que está sumida la educación pública. La otra cara de esta crisis, menos visible pero no menos grave, son las deplorables condiciones de enseñanza de nuestros alumnos. Así como hubo un estallido del modelo económico instaurado a principios de los 90, hoy está colapsando el modelo educativo menemista. El crecimiento exponencial de la desigualdad educativa y salarial que produjo la transferencia del sostenimiento de la educación a manos de las provincias y la fragmentación derivada de la aplicación con diversas partituras de la Ley Federal de Educación hundieron a la escuela pública en la peor crisis de su historia. Esto fue así porque a la vez que las reformas expandieron la ma trícula en el nivel medio, el más costoso de financiar, la transferencia achicó la inversión educativa con el retiro del Estado, que se desentendió de pagar salarios y sostener escuelas. Con más alumnos y menos presupuesto, el deterioro de las condiciones de enseñanza y el brutal ajuste y achatamiento de las remuneraciones docentes fueron agravándose año tras año.Hoy, la desigualdad, el empobrecimiento cultural y la reducción de los horizontes educativos son el signo distintivo de nuestra educación pública.Esta ausencia del Estado nacional estimula un mecanismo perverso de la injusticia que castiga a nuestros niñas/os y jóvenes: a más pobreza, menos educación. Y a menos educación, más marginalidad y exclusión social. Así, la escuela ya no constituye una herramienta para reducir las desigualdades. Por el contrario, las reproduce y las amplifica, en lo que constituye la más flagrante violación al contrato histórico fundacional de la educación argentina, que desde su inicio estuvo preñada de un sentido democrático e integrador.En estas condiciones, enfrentamos el dilema de encontrar una salida o resignarnos a transcurrir en un permanente estado de crisis. Este 20 de mayo, conscientes de que hay que poner fin a esta larga agonía de la escuela pública, vamos a reclamar la sanción de una ley de financiamiento para la igualdad educativa que reposicione al Estado nacional como corresponsable directo, junto con los gobiernos provinciales, del sostenimiento de los salarios docentes y la inversión por alumno en todo el país.

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